Hoy he comido en un sitio que si lo hubiera visto en Pesadilla en la Cocina, no me hubiera extrañado. De verdad que ha sido la vez que peor he comido en un restaurante. A todos nos ha pasado alguna vez que o bien porque no estamos en nuestra ciudad, porque nos llevan y no nos queda más remedio, o porque nos equivocamos, nos vemos dentro de estos sitios sin poder escapar corriendo. Y esto ha sido lo que ha pasado hoy.
Para compartir, como primer plato, hemos pedido una ración de almejas a la marinera. Las almejas a la marinera, de toda la vida, son con ajo, perejil, vino blanco… Por ejemplo, Martín Berasategui las hace estupendamente, y aquí explica cómo hacerlas. Bien, pues éstas eran con una salsa de tomate y pimiento que poco tenían que ver con la marinera. Además, la textura, punto de cocción… en fin. Mal empezamos, he pensado. Pero lo peor estaba por llegar.
Merluza rellena de centollo. Suena bien, ¿no? Pero cuando la merluza es congelada, la han descongelado en el microondas de mala manera, el plato lleva días preparado y la salsa que lo acompaña está mala, mala de podrida, porque tiene ese sabor ácido cuando las cosas están pasadas, las gambas que le ponen están crudas, sí, crudas, gambas pescanova mal descongeladas, pues ya no suena tan bien la historia… Ah, y el centollo, se les debía de haber olvidado, porque por ahí no había nada de eso.
Vamos con los postres, cortesía de la casa después de protestar. Tarta de queso con la base de bizcocho rancia, con sabor a moho. Torrijas que… que asco, no me las he podido comer, y mira que me como cualquier cosa que lleve azúcar… Brutal. Si llega a estar Ramsey, o Chicote por ahí… ¡Cómo me he acordado de ellos!
¿Cuánto pensáis que ha costado todo esto sin vino? 38€ por cabeza, y las raciones minúsculas. Casi nada. Si es que después de ver todos los capítulos de Kitchen Nightmares y Pesadilla en la Cocina, ya me sé todos los clichés. Carta muy larga, presumen de producto fresco cuando lleva días congelado, camareros ejem, raciones muy pequeñas, precio elevado, decoración… ¡Si es que cumple con todo!
En España estamos poco acostumbrados a protestar cuando algo está malo, no es lo que habíamos pedido o está mal preparado. Pues hay que hacerlo, siempre con sentido común y mucho respeto, pero ¿no estamos pagando por ello? Cuando nos compramos unos pantalones y no cumplen con nuestras expectativas, los devolvemos, ¿no? pues eso deberíamos hacer también en los restaurantes. Aunque la mejor opción es ni entrar en estos sitios, hay veces que no nos queda más remedio, y lo mejor que podemos hacer es minimizar daños. ¿Cómo? Evitando cualquier tipo de producto no cocinado, como ensaladas y verduras. Evitar siempre el pescado, a no ser que en la carta no haya otra cosa. Si podemos elegir, siempre ternera y muy hecha, porque es la carne que mejor aguanta. Un simple filete a la plancha sería perfecto. Si tiene que ser pescado, siempre a la plancha y pasado. Por supuesto evitar el que no esté cocinado, sushis, sashimis, ceviches… Y si detectamos cualquier sabor extraño, ácido o metálico, es mejor dejar de comer antes que exponerse a una intoxicación alimentaria. Ah, y los huevos ni mirarlos. Acordaos del refrán, más vale una vez colorado que ciento amarillo. Y una última recomendación, en McDonald´s (contra todos mis principios) nunca os van a intoxicar.
Por si tenéis curiosidad, este sitio, que presume de gallego, está en el barrio de Salamanca en Madrid, en la zona buena. No voy a dar más pistas.
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Restaurante Camino Madrid

